“La creatividad es de la misma naturaleza que el juego”, Nausica

La creatividad es de la misma naturaleza que el juego. Los niños son creativos porque les gusta jugar. Los adultos deben recuperar esa capacidad que a menudo han desestimado o abandonado.

La creatividad está muy ligada a la capacidad de jugar. Jugar te permite entrar en un estado de totalidad en el que o te implicas totalmente en una acción o te aburres y buscas una nueva acción.

Como no importa, tampoco hay juicio sobre el resultado. Y, en el momento en que la acción me aburre, o simplemente deja de tener interés en si misma, entonces simplemente abandono.

No hay más compromiso que el que estableces con la intensidad y autenticidad de la acción. En el momento en que deja de ser intensa y auténtica, no hay razón para seguir por ese camino. Y entonces tomamos otra dirección.

Jugar dibujando o dibujar jugando es una de las herramientas del taller. Si estás dibujando en un estado de totalidad, entonces ese estado trasciende el dibujo y, si por lo contrario, estás dibujando sin implicarte en el proceso desde dentro, entonces el resultado es impersonal.

Cuanto mayor sea la sensación de estar jugando, mejor. El interés está puesto en la acción de expresarse sin que el objetivo sea tenido en cuenta. Lo que surge de esa acción no importa, lo que importa es la acción en sí misma.

Dibujar desde dentro, desde tu interior hacia fuera, o dibujar desde fuera hacia fuera. La diferencia es que el primero es la expresión del ser y el segundo no lo es. El objeto creado, en este caso el dibujo aunque podría aplicarse a cualquier creación, es o bien la expresión única del ser que somos o bien la expresión prestada del exterior, que puede ir desde la simple copia a la apropiación de un estilo que nos gusta, etc

No se trata de juzgar la originalidad del objeto sino de reconocer el valor de la creación en relación al sujeto. Lo que importa es el sujeto y la posibilidad de expresarse en un modo propio, aún cuando desde la ventana se relacione con el exterior pero escuchando desde el interior.

En eso consisten los ejercicios prácticos del taller. Aprender a escuchar y expresar quién realmente eres sin juzgar los resultados, estableciendo un diálogo con el dibujo. Un diálogo horizontal, en el que no se trata de controlar y analizar el dibujo sino de dejarse llevar por lo que nos dice, abrirnos a lo que nos dice, sin necesidad de entenderlo en los modos habituales, dejando que nos transforme.

En definitiva, el dibujo debería transformarnos. Es un proceso de creación y de crecimiento.

imágenes: Rosa Ojeda, art + design + poetry | www.ruseta.com

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